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miércoles, 21 de marzo de 2012

Esc B57 "la vida no vale nada"

Vivo al frente de los monoblocs, en el barrio de los jubilados, justito en frente de la B57 en una de esas casitas míseras y pequeñas que hay enfrente, para del lado de la avenida. Ahí vivimos con mi hermana y mis abuelos que están postrados. Todos los días me levanto para ir a trabajar, los abuelos nos criaron y ahora ellos son los que necesitan que los cuidemos. Sus jubilaciones no alcanzan para cubrir todo lo que necesitan, tantos cuidados, enfermeras, inyecciones... yo soy un tipo esforzado, laburador, soy buen tipo, pero no me busques porque me podés encontrar.
Todos los días me levanto 15 minutos antes de lo necesario para fumarme un porro mientras charlo con mis pequeñas canavis y les doy agua de beber. Me tomo esos 15 minutos para estar con ellas y conmigo y compartir mis pensamientos más íntimos con mis adoradas hijas.
Después de estos 15 minutos, los mejores 15 minutos de mi día, después de mi café y mi porro y mi charla con las chicas agarro mi bicicleta y pedaleo las 35 cuadras en subida que me separan de mi trabajo, saludo a mi jefe que es un señor y una señora y me aboco a mis tareas de mecánico en este taller de poca monta que me dio la posibilidad de llevar el pan a casa.
En este lugar nos reunimos todas las tardes con algunos muchachos del barrio -muchachones que se pasan la vida entre drogas y otras actividades ilícitas- a tomar unas birras y contarnos historias.
Por la noche, cuando salgo del trabajo visito un rato a mi novia que esta loca pero igual la amo y después de cenar y mimarnos un poco vuelvo a casa. Algunas noches me quedo con ella, tranquilo por que sé que mi hermana le va a dar su agua y mimos a mis veinte cachorras.
Pero hubo un día que mis abuelos quedaron solos y faltaron ramas y puntas de mis nenas. Estoy  como loco y juro que el día que lo encuentre al hijo de puta que se metió con mis plantas y mi casa le corto las manos y los pies, le saco los ojos... ¡lo mato!
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-Hoy vino N...- dijo mi hermana con su vocesita de tortuga. Prendí un porro y le indique con un gesto que se ocupara de la cena. –me dijo que te diga que no vende más. Ese N... lo detesto, siempre que viene se desubica, después la mujer se lo huele y me carga el asco, al pedo, nunca tendría nada con un tipo como ese...- bla bla bla bla- así que le dije que ya me iba, estoy re cansada, todo el día en la calle y en la facu... bueno querido, ya está la cena, blablablabla. Uf! Mi hermana y sus interminables conversaciones sobre los detalles cotidianos.
Esa noche nos fuimos a dormir, y puedo asegurar que no hubo ninguna visita nocturna por que mi sueño es muy liviano y las plantas estaban al lado de la pared de mi pieza...
Cuando me levanté a la mañana y fui con mi taza de café y mi porro a sentarme con mis plantas... ¡no estaban más! Loco de furia zamarreé a mi hermana ¡¿qué mierda pasó con las plantaaas, ¡PELOTUDA!?!!
-No sé P... no sé...ya te dije que ayer no estuve en todo el día sabes.
Y la idea brotó en mi mente, feliz, certera, y el odio pudo más. ¡FUE ESE HIJO DE PUTA DE N...! ¡es el único que sabía que tengo plantas y sabía que mi hermana no estaba! ¡las arrancó de raíz el hijo de puta, y todavía no era tiempo, se la busco, él se la buscó, hijo de puta hijo de puta hijo de puta, lo voy a matar a él, a su mujer y a su hijo! ¡un año de faso! ¡que mierda se cree! ¡Como bajo la merca, las pastillas! ¡hije de puta!
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Oscurece, ya está suficientemente oscuro, la penumbra nos resguarda.
Estaban los doliacus afuera, tomando el aire fresco de la noche después de un día asfixiante en esa ratonera en la que viven.
Nosotros conseguimos un par de fierros y cara de plancha se choreó un auto, les compré unos peles y pastas los muchachos, y nos fuimos a masacrar a esa familia de hijos de puta.
Una acelerada y una ráfaga fueron suficientes. Emprendimos la huida y abandonamos el auto en otra villa, las armas las guardamos, podíamos reventarlas más adelante.
La venganza ha sido consumada.
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Cuando la ahora ex mujer de N... logró recuperarse, intentó investigar quienes habían asesinado a su hijo, quería vengarse pero realmente no sabía contra quien.
Visitó a mi hermana, en toda la villa es sabido que mi hermana es incapaz de mentir, así que si ella sabía algo lo iba decir, seguro, y si no, se le notaría... pero no, por primera y única vez en su vida mi hermana mintió, y mintió impecablemente, no sólo no le dijo la verdad, también le dio datos erróneos, -y bien, si me entero de algo más te aviso, como no, semejante salvajada, quien pudo haber sido...
Un hijo por mis hijas, el hijo de puta pagó.

La búsqueda


Se levantó temprano y desayuno en silencio. Se lavó los dientes y la cara, se peinó, se miró al espejo. La ropa no le podía quedar peor, aunque buena y con poco uso, no se ajustaba a su cuerpo. Había sido usada por otra que la había descartado pronto por pasar de moda.
Se puso el abrigo y caminó rumbo al centro. Apenas amanecía, pero llegaría poco antes de las ocho y media a la sede del diario, donde entregaban gratis los clasificados. Hacía ya casi un año buscaba trabajo, y aunque había perdido algunas semanas en capacitaciones no había quedado en ningún lado, claro, muchas de estas capacitaciones estaban pensadas para que la gente no quedara; como el caso de una prestadora de medicina prepaga que ponía objetivos de venta inalcanzables. Entonces sentía que lo que fuera que se necesitara para vender por teléfono, no lo tenía. Tendría que buscar un escalón más abajo… si ventas no, entonces limpiar, o cadetear, o folletear… aunque ya se hubiera pasado la edad para algo así. Una carrera en el bolsillo y sus aspiraciones cada vez más pobres. Pero había que ganarse la comida urgente o su parienta no podría aguantarla mucho más bajo su techo.
Había caído en desgracia, todavía no sabía como la mala suerte había empezado a golpear fuerte, y menos aún sabía cuando acabaría aquello, si es que acababa.
Lo había tenido todo, una casa grande con patio, su familia, estudios, actividades extracurrículares... Con la ruptura de su familia de origen acaeció la primera gran crisis de su vida, pero encontró quienes le echaran una mano y al final se acomodó tan bien que hasta pudo seguir echando manos a sus amigos cuando lo necesitaban… tenía un laburito de pocas horas y poco pago, pero era gasolera y no necesitaba demasiado.
La segunda gran crisis vino con la de todos y fue económica, con el país en crisis perdió el trabajo y se quedó “en la pampa y la vía” o “con una mano atrás y otra delante” (tantas veces escuchó ese término sin imaginarse nunca que un día lo iba a usar en relación a sí misma). Había vivido en una casa tomada y comer carne era un gusto que se daba una vez por semana y aveces menos. Había adelgazado tanto que hasta había cambiado su ciclo menstrual, ahora en vez de ser de 5 días era de 2.
Cuando las cosas mejoraron un poco, una tía suya le pidió que fuera  a vivir con ella… nos hacemos compañía, tenés techo y comida y me hacés algunos de esos cuadritos lindos que hacés vos… le había dicho su tía. Y que alegría buscar trabajo por la mañana y embellecer a su tía en retratos inverosímiles por la tarde… y agarrar los trabajitos que sea para ganar una moneda acá y otra allá. Algunos días, agarraba sus herramientas y se iba al centro, a tratar de hacer un par de retratos por un billete… con eso solía alcanzarle para un atado de puchos y algunos víveres para la semana, no le gustaba no tener nada para aportar a la alacena de su tía.
La cosa estaba dura. Podía ver los rostros de siempre entristecidos y macilentos. El desaliento era general.
Pero no se quejaba y sonreía tanto como podía. Sin demasiado ánimo ni convicción imprimía currículum tras currículum, los repartía, asistía a entrevistas laborales y a las dos de la tarde calmaba el hambre con un poco del pan que hacían con su tía. Más tarde emprendía el regreso a casa, a pie.
Esto no puede seguir siempre así, pensaba… y le sonaban las palabras de su amiga del alma "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, las probabilidades indican que tu suerte tiene que mejorar". Y eso le daba un pequeño aliento… y así siguió… 

martes, 20 de marzo de 2012

Tardes de otoño, porros y corridas




Ellos están ahí, en el frente de su casa, que es un espacio verde rodeado de edificios bajos, los clásicos monoblocs.  Ahí se juntan siempre, son los marginales, delincuentes, drogadictos, trabajadores precarios y mal pagos… y sus esposas, dependientes, pluriparidoras, que gastan sus días en cuidar a sus hijos… sin otra manera de crecer, se nutren de programas de tv basura, llenos de chismes baratos y las más de las veces inventados, o de telenovelas que revelan lo peor del ser humano.
Ellos están ahí, como siempre. Y como siempre llega la cana y los corre a tiros, sin importarle los niños jugando. Siempre se llevan a alguno, por alguna razón que uno empieza dudar de que sea casualidad se llevan a los mejores, a los que trabajan mucho por poco.
Y claro, ellos reaccionan, los que están guarecidos en sus casas y las mujeres les tiran piedras y botellas a la poli, los hombres huyen, se disgregan.
Los más niños lloran, todavía no se acostumbran a ese remolino que se arma cada vez que llegan los  uniformados, sin importar la hora que sea. Pero ya se van a acostumbrar. Cuando sean más grandes sus juegos van a consistir en huir de la cana, en tirarle piedras y botellas en esta lucha perpetua de pobres contra pobres, todos queriendo pertenecer al cada vez más reducido mundo de los privilegiados. Alrededor, en los departamentos que no están llenos de ladrones o de transas,vive gente que trabaja también mucho por poco, también soñando pertencer al mundo de los “in”, de los “vip”, también nutriendo sus mentes de programas basura y novelas baratas, pero que odian a los “malos vecinos”, porque les roban, porque afean el barrio, porque los exponen, por que la dan mala fama al barrio, porque son escoria y no gente, porque cada dos por tres hay un enfrentamiento con la policía. Y encima “estos negros de mierda” que le tiran cosas a la yuta.
Y la policía responde, claro, a los improvisados proyectiles con sus proyectiles institucionales, una comedida grita desde una ventana “pará que están los chicos”, extrañamente el policía se controla… se va, seguido de insultos, mientras una de las gordas flojas intenta tirarle cascotes y lo baña de improperios.
Los más chicos se quedan llorando, asustados. Los consuelan las chicas que todavía no son madres, jóvenes tías que no tardarán en unirse al ejército de las paridoras, con vidas tan vacías que las llenan de nada, de detalles concretos que no pueden aglomerar en un todo, para hacerse una idea cabal de su realidad. Con un aletargamiento mental que es producto de siglos de dominación y sojuzgamiento, de expropiación y violencia.