miércoles, 21 de marzo de 2012

Esc C98 Dpto 367 la dealer rechazada

 
Lo conocí en una fiesta en ciudad universitaria y me encantó. A la fiesta habíamos ido con todos los chicos del barrio que son unos resentidos y apenas pudieron armaron bardo, ahí mismo se armó la de san quintín con los estudiantes, pero como yo ya lo había conocido me hice la cheta y me quedé con él, tratando de esconderme un poco pa` que los chicos no me reclamen, aunque escuché que decían ¿dónde esta la Carola? y me lo chapé más fuerte a mi estudiante, para que si me veían no me cortaran el mambo... aunque   seguro me lo cortaban igual y encima le pegaban a mi gil. Pero por suerte no me vieron, o capaz que no capaz que hubiera sido mejor que me vieran y le pegaran.  


Nos fuimos a su casa, que queda casi tan cerca de ciudad universitaria como la mía, e hicimos un amor que me hizo volar... pero cuando nos despertamos estaba apurado porque me fuera...
Unos días después lo fui a buscar, tenía tantas ganas de volver a estar con él, me sentía estúpida, toda enamorada. Pero él nada, él no quería estar conmigo.
y si yo quiero estar con él y él no conmigo ¿que hago? Ahora mismo me iría hasta su casa pero sería al pedo por que él no me recibiría, como la otra noche bajo esta misma lluvia, se quedó parado ahí mirando y yo de este lado, también mirando. Lo invité a que me invite pero él "Prefiero estar sólo no te ofendas". 
No supe por que ofenderme pero me sentí muy triste y me fui a casa bajo la lluvia, me compré una pizza y una porción de papas, todo por que la rotisería me cayó bien por que era chiquita y simple, y para poder quedarme ahí, mirando el viejo matrimonio que lo atiende, y por que estaba triste y por que afuera llueve.
Después me fui, con mi caja de pizza y mi porción de papas me paré en la calle, tábamos todas mojadas bajo la lluvia que ya no era lluvia, por las calles oscuras de ese barrio que es más lindo que el mío, caminé bajo la garúa que mojaba más por dentro que por fuera, que mojaba más los ojos que la cara. Y me senté llorando sola, comiendo pizza y papas y pensando, podríamos haberlas comido juntos.
Y entoncés escribí, en la caja de pizza con el lápiz de ojos: "Tal vez no somos tal para cual ni el uno para el otro ni dos mitades de la misma naranja, ni el par separado en el destierro del paraíso ni almas gemelas.
No sos el hombre de mis sueños, ni mi otra mitad, ni te voy a amar para siempre, ni soy la mujer de tu vida, ni nos queremos casar, ni sos el padre de mis hijos.
Pero hagamos algo juntos, por favor, hagamos algo"



Y no es que con algo me refiriera a eso que ya habíamos hecho él y yo, y no es que no me diera cuenta que éramos distintos los dos, que yo soy del barrio y no puedo más que vender drogas y él es un artista, todo músico él, todo estudiante con su casita que le alquilan los padres y nosotros en nuestra casita de plan que nos vendió el gobierno... pero es que era tan lindo... tenía como un brillo especial en la piel, con el pelo negro y la piel tan blanca y los ojos miel, y los dientes todos parejitos. Y no es que acá en el barrio no haya chicos lindos con los ojos claritos y la piel clarita, aunque en todos lados nos digan negros, pero unos dientes tan blancos y parejos y una piel y unos ojos tan brillantes no se los ví a nadie, ni adentro ni afuera del barrio. Y cómo será que lo quiero, que aunque me despreció como todo el barrio sabe que no se me desprecia... no le voy a hacer nada, nada nadita nada... porque como será de especial que hasta le escribí eso que le escribí en la caja de pizza, que tengo guardada en mi cama, abajo del colchón, toda manchada y grasienta.

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